Eniko e Iris, "las maniquíes más atrevidas hoy en día", sobresalen por su "porte elegante y por su especial belleza, tan dulce como dura y tan masculina como femenina al mismo tiempo, son camaleónicas", explica Cedeño.El año pasado Iris Strubegger alcanzó los cien desfiles por temporada, cifra "importantísima", cuenta Cedeño. Hace unas semanas ha desfilado en la alta costura de París, donde "deslumbró".
El éxito de la modelo húngara Eniko Mihalik radica en "sus fabulosas curvas, en su piel aterciopelada, en sus rasgos felinos y en su porte clásico", considera el maquillador.
La austríaca Strubegger, de rasgos muy marcados y con una imagen un tanto andrógina, a sus 25 años lleva una carrera meteórica. Con 17 se fue a Nueva York con un programa de intercambio de estudios, pero el destino quiso que se convirtiera en modelo.
Tras dos años de formación, en 2002 la modelo debutó en la New York Fashion Week de la mano de Calvin Klein, trabajo que le sirvió para que Armani se fijara en ella.
Las exigencias y el estrés que le producían los desfiles le llevaron a abandonar las pasarelas un año después. En 2007, regresó al circuito internacional, tras lo que Valentino y Narciso Rodríguez la seleccionaron para sus desfiles.
A día de hoy, esta modelo ha sido imagen de Givenchy y Balenciaga, entre otros, y recientemente la revista Vogue París la ha nombrado una de las 30 mejores modelos de la década.
La maniquí Eniko, de 22 años, enamorada del mundo de la moda, llegó a las pasarelas tras ganar el famoso concurso Elite Model Look. Con paciencia y a base de muchos trabajos en diversos catálogos, consiguió su proyección internacional en el 2006, cuando Karl Lagerfeld la eligió para exhibir los modelos de alta costura.
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